Escapando de la pandemia en bici

En tiempos virales, ir sobre dos ruedas se ha vuelto una alternativa para evitar la aglomeración de gente en el transporte público. Gracias a su velocidad moderada, la bicicleta es también una opción para hacer turismo en Lima: descubre cómo llegar al paraíso de las aves en esta nota.

  • Por: Luis Francisco Palomino

Los hemos visto alguna vez. Son intrépidos, usan casco, traje deportivo como una segunda piel, rodilleras y, con la espalda oblicua y la mirada al frente, impulsan las llantas de sus vehículos solo con la fuerza de sus piernas. Algunos toman las pistas con vehemencia, se mueven con una rapidez que desprecia el tráfico, mientras sus aros rugen con el viento, y en las curvas sus cuerpos se deshacen en el campo visual al igual que las estelas de coloridos cometas.

Son los ciclistas. Y en esta pandemia han aumentado, al igual que la demanda de bicicletas en el Perú. Eso se debe a la recomendación del Gobierno de no concurrir a espacios cerrados, y, literalmente, los ciclistas esquivan las poco ventiladas combis, ómnibus y microbús durante sus trayectos por esta Lima de casi diez millones de habitantes.

“El uso de la bicicleta es más seguro que el transporte público, donde, durante media hora o lo que dure tu viaje, estás compartiendo el aire con bastantes personas”, dice Eduardo Abusada, un aficionado a las motos que agarra su bicicleta cuando quiere ejercitar los muslos o simplemente pasear.

Ciertamente, este vehículo, cuyo origen data de 1817, no solo es funcional para eludir el congestionamiento limeño, sino que combina la actividad física con la recreación, y liberar la mente del peso de la rutina se ha vuelto urgente en estos inusuales meses de encierro. Al tanto de las necesidades de la población, instituciones locales están promoviendo agendas que permitan un respiro del teletrabajo… con todos los protocolos.

Eduardo Abusada fue uno de los primeros en cumplir el reto «A Pantanos en Bici».

Eduardo Abusada fue uno de los primeros en cumplir el reto «A Pantanos en Bici».

“En el Facebook de la Municipalidad de Lima vi un afiche en el que promocionaban la ruta en bici a Pantanos de Villa y, como estaba aburrido de irme a La Herradura, decidí ir para allá”, cuenta Eduardo. Así, en la nublada mañana del sábado 10 de abril, tomó el timón de su montañera, tubo amarillo fosforescente, con suspensión delantera, y se dirigió hacia el único refugio de vida silvestre en Lima.

Quince kilómetros solo de ida.

“Yo vivo por la embajada de Brasil, altura de la cuadra 8 de Pardo. Salgo hacia el parque Antonio Raimondi, el parque del faro. De ahí, voy por el malecón, ¡por el borde, ah!, por la ciclovía, por Larcomar, llego al malecón Paul Harris, entro a Barranco, luego cojo Pedro de Osma…”, dice como si fuese la voz de Waze.

Pero muchos no ven con la misma nitidez ese mapa mental. Y esta Lima, donde los carros se han adueñado del asfalto mediante bocinazos, donde son pocos los distritos con ciclovías completas, y donde es probable que uno se sorprenda con una calle o avenida clausurada por obras, obliga a algunos a darse media vuelta, desanimados, cuando se trata de salir a montar bici. Por eso, ANP Tour & Travel, empresa comprometida con el transporte sostenible, ha preparado un servicio para que todos y todas puedan disfrutar de un inolvidable trajín en dos ruedas hacia Los Pantanos de Villa de Chorrillos.

Explica su directora, Milagros Vargas, zootecnista con maestría en ecoturismo, que la propuesta es reunir a cinco personas que, durante el rumbo al sur, serán escoltadas por dos especialistas en turismo de aventura, uno en la parte de adelante, el otro en la parte posterior.

“Hemos trabajado en desarrollar una ruta para que el trayecto hacia Pantanos sea lo más seguro posible. Tenemos todos los implementos que necesita un ciclista, como chalecos reflectivos, cascos, sistema de frenos, y nuestros guías cuentan con pitos y conocimientos de las señalizaciones”, detalla Vargas.

Luego de hora y media de pedealeo en la ciudad-desierto, los ciclistas vislumbran la laguna de Los Pantanos de Villa, que es como un paraíso para las aves en Lima.

“A los usuarios les damos binoculares, un catalejo y cartillas de observación. Así pueden vivir mejor la experiencia en este humedal de importancia internacional Ramsar”, dice Milagros Vargas.

Y da justo en el blanco.  

Uno de los grupos de ANP Tour & Travel en pleno recorrido por Los Pantanos de Villa.

Antes de que la pandemia cancelase el flujo de vuelos internacionales, el Perú era uno de los destinos más atractivos dentro de Sudamérica para los aficionados al avistamiento de aves. Ese interés todavía no hace eco entre los peruanos que habitan el tercer país con más diversidad de aves en el mundo. Solo en las 263 hectáreas de Los Pantanos de Villa se han registrado hasta 212 especies. Esa riqueza se replica en flora y fauna. Pero no son los únicos encantos de Los Pantanos. De hecho, pisar su tierra, andar debajo de un cielo despejado y oír el tránsito de las aguas parece muy revitalizador. Satisfecha, sonriente, Milagros Vargas describe el comportamiento de sus clientes:

“En la laguna Marvilla de los Pantanos, las personas se sientan en la arena, se quitan los zapatos y gozan con todos sus sentidos. Eso, definitivamente, vale la pena. Uno sale de la rutina de la urbe, llega a este pequeño espacio verde y percibe un cambio en la energía, sobre todo hoy en día cuando sentimos más que nunca la necesidad de salir, de entrar en contacto con lo verde, con el mar. Respirar aire puro ayuda a relajarnos. Es una actividad a favor de la salud tanto física como mentalmente”.

Y acota:

“La pandemia nos ha obligado a entender la importancia de lugares como Pantanos de Villa”.

Pasear en bote por la laguna Génesis es uno de los principales atractivos de Los Pantanos de Villa.

Bicicleta y Pantanos hacen una pareja anillo y dedo, cóncavo y convexo. Por eso, durante todo el mes de abril la Autoridad Municipal de los Pantanos de Villa (Prohvilla) promocionó el reto “A Pantanos en bici” para premiar con un 50% de descuento en el costo de la entrada a los que llegaran en ese medio de transporte al humedal. El éxito de la campaña se vio en cada gota de sudor y en los ojos resplandecientes de quienes participaron en pro del deporte, del cuidado del medio ambiente y del uso de movilidades no contaminantes. En el Día Mundial de la Bicicleta, el pasado 6 de junio, hubo entrada gratuita para los ciclistas.

A pesar de que montar bici en algunos tramos de Lima se podría considerar un deporte extremo, por los peligros, los ciclistas su multiplican. Si un español dio la vuelta al mundo en cleta, y si Steven Spielberg transportó a E.T. hacia el espacio exterior en bici, entonces no hay ruta ni distancias lo suficientemente duras como para que no se puedan recorrer pedaleando.

Si no hay ciclovía, se hace ciclovía al pedalear.

¡Quiero visitar Los Pantanos de Villa!

Escribe o llamar al +51 987 666 656 para reservar tu entrada.

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