Un cuento para Pantanos de Villa

Freddie Romero

El duque de Parma e infante de la corona, de nombre Ernesto, quiere el trono real a como dé lugar. Es entonces que el duque Ernesto invita a su hacienda en los territorios de los humedales de Pantanos de Villa a los reyes Eulogio y Caterina haciendo uso de su astucia y galantería, para luego convertirlos en aves de Pantano, valiéndose de unas copitas de chicha de jora, para después hacer tráfico de animales en el mercado negro.

El príncipe heredero al trono, de nombre Esteban, visita la hacienda de Pantanos de Villa para rescatar a los reyes, dando a entender al malvado de Ernesto de Parma que él es un señor feudal interesado en adquirir las aves más cotizadas de Pantanos de Villa.

Cuando Esteban camina por los corredores de madera del embarcadero, observa una garza blanca de nombre Catapalla. Y se da cuenta de que Catapalla tiene un aire y un parecido a la reina Caterina, quien, al percatarse de que el propio Esteban acertó en su observación y análisis, se asusta al no tener escapatoria, por no poder expresarse y por la presencia latente y peligrosa del gallinazo negro de nombre Cosamalón que la acecha y la hostiga constantemente.

De igual modo, aparece una espátula rosada de nombre Spadaro, que siempre trata de mantenerse en el aire sin pisar tierra y que ha migrado desde tan lejos, después de haberse fugado de su verdugo y captor, el secuaz de Ernesto de Parma que lo custodiaba en Fuerte Ventura, de nombre Cosito.

La espátula rosada de Spadaro le dice a Esteban que él es el rey Eulogio, que va a estar volando sobre su cabeza y que le avisará en el momento adecuado para que lo utilice para defenderse. Cuando la espátula rosada de Spadaro le dice «ahora», Esteban la agarra de un extremo del pico para que el mismo Spadaro hiera con sus dientes a Ernesto. El gallinazo Cosamalón, al ver que a Ernesto de Parma le brota sangre y se le forma una gangrena, siente el llamado de la sangre; y, como es un ave carroñera, va rápido y con fuerza a devorar a Ernesto de Parma.

Cosamalón muere en ese instante, al notar que Ernesto de Parma tiene una piel y una carne muy venenosa por la maldad que respira por sus venas. Al morir ambos (Ernesto de Parma y Cosamalón), Catapalla vuelve a ser la Reina Caterina y Spadaro vuelve a ser el Rey Eulogio. Más adelante, en un catamarán mágico y volador, regresan los tres a la Casa Rosada del Reino: la Reina Caterina, el Rey Eulogio y el Príncipe Esteban. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Freddie Romero es pasante de la oficina de ecoturismo de la Autoridad Municipal de Los Pantanos de Villa (PROHVILLA).

2 comentarios en “Un cuento para Pantanos de Villa”

  1. Elizabeth Ccuno

    Sin dudar Fredy tienes un gran talento, tu cuento es hermoso y tierno a la vez , solo quien conoce este paraíso como los PANTANOS DE VILLA puede inspirarse a escribir tan bellas estrofas. Saludos.

  2. Diego Delgado Díez

    Un cuento muy acertado y bonito, que bien podría convertirse en una leyenda. Enhorabuena, Freddie. Un abrazo desde España.

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