El futuro les pertenece

El Consejo Consultivo de Niñas y Niños Guardianes se creó a mediados del 2019, y desde entonces reúne a los menores de 6 a 12 años, vecinos de Pantanos de Villa, para que se involucren en su conservación a través de opiniones y propuestas que son derivadas a representantes de las municipalidades de la Zona de Reglamentación Especial del humedal.

Por: Luis Francisco Palomino

Naturalmente, son los padres y madres quienes transfieren el conocimiento a los hijos. Son ellos los que, cuando fuimos pequeños, nos enseñaron a pronunciar las primeras palabras, a caminar y también a relacionarnos con nuestro entorno.

Sin embargo, la educación ya no es solamente vertical, de arriba hacia abajo. Gracias a las nuevas tecnologías, hoy más que nunca los niños están expuestos a todo tipo de información y, como nativos digitales que son, pueden aprender al instante y por su cuenta mediante el uso de dispositivos electrónicos como teléfonos celulares, tabletas o laptops. Incluso son ellos los que hoy dan lecciones a sus progenitores.

Es el caso del Consejo Consultivo de Niñas y Niños Guardianes de los Pantanos de Villa, una iniciativa que nace del proyecto internacional Ciudad de los Niños promovida por el pedagogo italiano Francesco Tonucci y a la que la Autoridad Municipal de Los Pantanos de Villa (PROHVILLA) se suma a mediados del 2019. Este grupo está conformado por menores de 6 a 12 años de edad. Ellos forman parte de una red mundial de niños consejeros, quienes, a través de sus opiniones e ideas, contribuyen a que las autoridades realicen una mejor gestión de sus ciudades. En los Pantanos de Villa, estos pequeños brindan consejos para la promoción y protección del humedal a los alcaldes de las municipalidades de Lima, Santiago de Surco, Villa el Salvador, San Juan de Miraflores y Chorrillos.

Los miembros del Consejo Consultivo de NNG varían anualmente para dar cabida a nuevos talentos. En esta segunda promoción hay inscritos 40 niños cuyos padres, mediante una agenda de reuniones mensuales, participan activamente a lo largo del año. La retroalimentación que reciben de sus hijos está dando resultados y se comprueba con ciertos cambios de su actitud en relación a la conservación medioambiental. A continuación, presentamos algunos comentarios de los papás y mamás de la actual promoción.

Carmen Pérez, mamá de Kamyla

Mi hija me ha educado bastante. Yo siempre he vivido frente a los Pantanos. Mi mamá tenía una mala costumbre, iba a lavar la ropa a los canales. Soy más consciente del daño que genera eso, por lo que me ha explicado mi hija. Veo también que ella educa a sus compañeros, les dice que no deberían botar basura en el humedal. Hará una exposición en su colegio para que sus compañeros se unan a este proyecto.

Beverly Quincho, mamá de Rodrigo

Los pequeños ornitólogos fue el punto de partida para que Rodrigo se interesara por las aves. He visto el cambio en él, ahora las ama y motiva a sus amigos a amarlas también. Por mi madre, creía que estaba bien tener un animal en una jaula, porque lo quieres cerca de ti. la manera en que Rodrigo comenzó a ver a las aves y a hablar de ellas, me dio la iniciativa de cambiar ese chip. Desaparecer eso de que querer a un ave es enjaularla y quererla siempre cerca de ti. No pues, las aves son libres.

Si son animales chiquitos y no tienen una voz, nosotros debemos estar ahí para apoyarlos. Me hubiera gustado que me enseñasen esto en el colegio, de repente mi forma de pensar hubiera sido otra. Agradezco haber entrado en este programa de Niñas y Niños Guardianes, que se ha vuelto como una familia.

Inculco lo aprendido a mis parientes Mi madre, por ejemplo, tenía amor por los pájaros en una jaula, le gustaba sus cantos. Desde que Rodrigo tomó conciencia, le dije a mi mami que abriera su jaula. Insistimos y finalmente soltamos al ave.

Erika Portuguez, mamá de Fabio

En mi hijo veo un buen cambio. Por ejemplo, en lo relacionado a la pirotecnia. Sabe que a las aves las perjudica bastante, que sufren mucho. Antes no tomábamos importancia de eso, pero con esta experiencia uno se concientiza, ¿no? Comparto en mis redes sociales la información que me proporciona PROHVILLA para que mis amigos y familiares tengan cuidado con el medio ambiente. Ellos han aprendido bastante sobre los animales.

Alejandro Pérez, papá de Gabriel

Somos una familia de guardianes de los Pantanos. Algo que rescato de ellos es que veo que mi hijo está muy interesado en las reuniones de grupo. Los encuentros en Pantanos son distintos de los que se dan en las aulas. He notado que en las sesiones del Consejo Consultivo, se procura ver qué es bueno o malo para la naturaleza. Los chicos contrastan lo que les enseñan en las escuelas. Hace una semana mi hijo me dijo que su profesora le habló de Pantanos de Villa. Mi hijo será uno de los principales voceros en su escuela para promover a los Niños Guardianes.

En mi caso, también cambió mi percepción. Antes pensaba que la zona de Terrazas de Villa no la tomaban en cuenta, pero con el proyecto de la PROHVILLA eso ha cambiado: han mejorado el barrio con el pintado de los murales. Estoy seguro que dentro de unos años se convertirá en parte de un circuito turístico.

Como padre, y por mi hijo, me ofrecí a sacarme la camisa y la corbata para lijar las paredes con mis amigos y en pleno día de sol. Si ve que el padre participa, el niño se anima y aprende que hay que poner el hombro.

Este año, las actividades de Niñas y Niños Guardianes han incluido jornadas de limpieza de los canales que dan vida al humedal y programas de aprendizaje lúdico para toda la familia, como en el último domingo de mayo, cuando se celebró el Día Internacional del Juego. De esta manera, se comprueba que la colaboración entre padres e hijos es uno de los pilares para la toma de conciencia sobre la importancia de cuidar Pantanos de Villa.

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