Karina Zúñiga: «Pantanos de Villa me hizo crecer profesional y espiritualmente».

Es la primera guía oficial de turismo con certificación en lengua de señas peruanas en el país y trabaja en el humedal. En casi tres años de servicio, en el único refugio de vida silvestre de Lima, ha contribuido a la inclusión de personas con discapacidad en eventos mundiales como el Global Big Day.

Por: Luis Francisco Palomino

¿Cómo comenzó tu carrera de guía?

Desde niña me gustaba mucho la historia. Mi mamá me llevaba a los museos, y también con el colegio hacíamos visitas educativas a otros museos como el de biología, también al Parque de las Leyendas. Observaba el trabajo de los guías, cómo explicaban, describían las piezas y contaban historias. Las personas les hacían preguntas en inglés, en francés. Ellos respondían siempre, incluso con la variedad de grupos, niños o adultos. Se relacionaban con personas de diferentes culturas, eso me gusta, y por eso al crecer quise ser guía.

¿Cómo llegaste a Pantanos de Villa?

Vi una convocatoria en setiembre del 2019, cuando Pantanos ya tenía proyectado un circuito inclusivo. Estaban solicitando guías oficiales de turismo que conocieran las lenguas de señas peruanas para la atención de personas sordas. Ya había trabajado para el Museo Nacional de la Cultura Peruana, allí me inicié en este tipo de guiado.  Postulé y aquí estoy.

¿Qué diferencias encuentras entre ambos trabajos?

En Pantanos de Villa se puede vivir una experiencia muy sensorial. Puedes tocar la textura de las hojas, puedes sentir el viento pasar por tu rostro, incluso si hacemos una dinámica de salto en el sendero, puedes sentir cómo el suelo tiembla, oyes el agua del río, del mar. Vas a una laguna, encuentras ciertas especies, vas a otra y encuentras otras distintas. En Pantanos de Villa siempre hay una sorpresa, por ejemplo aparece un ave que realiza una acción, o te las encuentras descansando con sus polluelos. El público sale más relajado de aquí. Hay una conexión con la naturaleza.

¿Cómo es el trato a las personas con discapacidad en comparación al resto de visitantes?

Ambos reciben el servicio en igualdad de condiciones. La diferencia sería que algunos visitantes perciben el sonido de las aves, que no se ven pero que se pueden escuchar. Esas personas se deleitan, hacen comparaciones. Igual todas las personas son distintas. El humedal brinda todos los servicios para que se puedan disfrutar en igualdad de condiciones.

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

Me gusta que todas las personas salgan contentas. Al final de los recorridos, muchas me mencionan que se sienten relajadas, se olvidan de sus problemas, me dicen que necesitamos lugares que preserven las áreas, naturalezas, algunas se sorprenden porque hay instituciones que preservan las áreas naturales. Tras la pandemia muchas personas han comenzado a sufrir depresión, entonces cuando vienen aquí se olvidan de sus problemas, y eso ha pasado con niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. Lo bonito de Pantanos es que tiene servicios inclusivos, entonces una persona con discapacidad física, visual, auditiva, intelectual, al final recibe un servicio que le agrada, siente satisfacción.

Un ejemplo. Hace un año vino una señora en silla de ruedas. Ella dijo que nunca en su vida hubiera imaginado subir a un bote, no estaba en sus planes. Conocer una laguna era algo que ella había descartado. Entonces llega aquí, pasa por el sendero, observa las plantas y realiza el paseo en bote en el catamarán. Se puso muy contenta. Pensaba que por su condición no iba a experimentar. Han venido personas, señores con hijos que tienen autismo. Suben a nuestros botes que tienen motores silenciosos. Entonces los niños están tranquilos, contemplan la naturaleza sin ninguna molestia. O las personas sordas. Llegan a Pantanos de Villa, las comenzamos a saludar en lengua de señas. Se alegran. Dicen “hay un intérprete, hay un intérprete”. Eso les gusta. Hace poco tuvimos a personas con discapacidad visual. Diseñamos unas pequeñas cartillas de aves en alto relieve, según las maquetas. Estuvieron tocando y se sorprendieron por la forma de los picos, las patas. La manera en que el público agradece ya es una satisfacción para nosotros como Pantanos de Villa.

¿Qué has aprendido?

He aprendido que hasta la planta más pequeña o el ave más común de ver, cada ser de la naturaleza cumple un rol importante. Cada especie depende una de la otra. También he aprendido lo importante que es el humedal para la población, todos los beneficios que nos brinda. Hay que proteger estas áreas naturales.  En Pantanos de Villa vemos en carne propia cómo se da la simbiosis, el mutualismo, la red trófica. Todo está tan bien diseñado para el sustento de la vida en el humedal.

A veces las personas llegan y nos preguntan por qué motivos están las arañas en las plantas, por qué no las retiramos de la vegetación. Es que las arañas son controladoras de plagas, incluso protegen a la vegetación de insectos que la puedan atacar. Cuando encuentran un animalito muerto, nos dicen “¿por qué no lo entierran?”. Eso ocurre con las aves migratorias. Les explicamos que no es necesario, porque están los gallinazos, aves carroñeras que se encargan de consumir esa carne y evitan la propagación de enfermedades en el humedal.  

¿Cómo evalúas los espacios inclusivos que ofrece Pantanos de Villa?

Contar con un sendero inclusivo lo valoro como una muy buena iniciativa. Invita y promueve que otras áreas naturales, otros espacios turísticos, copien estas experiencias. PROHVILLA ha hecho un gran avance. Es muy difícil encontrar circuitos turísticos inclusivos. Lo ideal siempre es ir mejorando, pero Pantanos de Villa prácticamente lo está logrando. Se han dado muchos cambios desde que comencé a trabajar aquí. Nosotros tomamos en cuenta las sugerencias de las personas que pueden beneficiarse de estos espacios. No somos un grupo cerrado, siempre tenemos contacto con asociaciones que trabajan con personas con discapacidad. Ellos evalúan nuestro trabajo. Actualmente, Pantanos de Villa cuenta con audioguías, cuenta con videos en lengua de señas de cada circuito, cuenta con un Catamarán para paseo acuático en la laguna Génesis para usuarios en silla de ruedas. Hoy en día Pantanos de Villa permite que la persona con discapacidad haga pleno uso del derecho que tiene de gozar de espacios recreativos en igualdad de condiciones.

Eres la primera guía oficial de turismo en lengua de señas peruanas certificada en el país. ¿Cómo suma esto a tu profesión?

Voy a poder brindar el mismo servicio a todos los visitantes. Voy a cubrir el espacio de este segmento que a veces no tiene mucha oferta turística debido a que faltan personas que dominen su idioma. Yo soy prácticamente un canal que brinda el mensaje del área, esta lengua de señas permite que más personas puedan participar de las actividades que promueven entidades como PROHVILLA, por ejemplo el Global Big Day, evento de conteo e identificación de aves. El año pasado contamos con participantes sordos, yo los acompañé. Hemos tenido hace poco otro Global Big Day y hemos recibido la visita de personas con discapacidad visual, tuve el honor de acompañarlos para que puedan identificar aves a través de los sonidos, igual en el October Big Day, con personas en silla de ruedas, los rallys. Las personas con discapacidad han podido participar de nuestros eventos, han sido integradas.

¿Hay alguna anécdota en Pantanos de Villa que te gustaría compartir?

Lo bonito de las áreas naturales es que cuando se realiza un turismo bien cuidado, protegiendo a las especies, uno puede apreciar su comportamiento. Una vez, yendo con unos visitantes en el bote, vimos a un zambullidor de pico grueso anidando. Estaba ahí sentadita en su nido, casi en el borde de la laguna. Su pareja estaba cerca, nadando, sumergiéndose. Y vimos cómo se acercaba, sacaba peces y por el pico se los daba de comer a su parejita que iba anidando. Para nosotros fue muy impresionante ver cómo ambos se cuidaban el uno al otro. La gente se mostró conmovida por este tipo de cooperación de las aves.

En lo personal, ¿qué te ha dado Pantanos de Villa?

Es un espacio donde he podido crecer profesionalmente. He podido desarrollar mejor mi interpretación de lengua de señas basada en el turismo de naturaleza. Mi fe en Dios se ha visto aumentada, puedo observar la creación, desde el ser más pequeño hasta el más grande, cómo cada uno está perfectamente diseñado. He podido tener trato con todo tipo de segmentos de visitantes. Mejoré mis habilidades de interpretación. He podido documentarme más sobre el trato de personas con otro tipo de discapacidad, visual, intelectual, y eso me ha permitido conocer nuevas herramientas para mejorar mi guiado. Siento que me he podido desarrollar tanto profesionalmente como espiritualmente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.